|
Historia de la fotografía,
El término cámara
deriva de camera, que en latín significa ‘habitación’
o ‘cámara’. La cámara oscura original era una habitación
cuya única fuente de luz era un minúsculo orificio
en una de las paredes. La luz que penetraba en ella por aquel orifício
proyectaba una imagen del exterior en la pared opuesta. Aunque la
imagen así formada resultaba invertida y borrosa, los artistas
utilizaron esta técnica, mucho antes de que se inventase
la película, para esbozar escenas proyectadas por la cámara.
Con el transcurso de los siglos la cámara oscura evolucionó
y se convirtió en una pequeña caja manejable y al
orificio se le instaló una lente óptica para conseguir
una imagen más clara y definida.
300 a.c.
Aristóteles
utiliza la cámara oscura para estudiar los eclipses de sol.
Siglo XVII
Leonardo Da Vinci
se da cuenta que las imágenes recibidas en el interior de
la habitación son de tamaño más reducido e
invertido, conservando su propia forma y colores.
Siglo XVIII
La sensibilidad a la
luz de ciertos compuestos de plata, particularmente el nitrato y
el cloruro de plata, era ya conocida antes de que los científicos
británicos Thomas Wedgwood y Humphry Davy comenzaran sus
experimentos a finales del siglo XVIII para obtener imágenes
fotográficas. Consiguieron producir imágenes de cuadros,
siluetas de hojas y perfiles humanos utilizando papel recubierto
de cloruro de plata. Estas fotos no eran permanentes, ya que después
de exponerlas a la luz, toda la superficie del papel se ennegrecía,
con lo cual nunca pudieron llegar a conseguir el fijado de las imágenes.

Cámara oscura de finales
del siglo XVIII.
Diseñada para reproducciones
de paisajes, arquitectura, etc...
Siglo XIX
Este es el siglo del
nacimiento de la fotografía, exactamente en el año
1816, que es cuando el físico francés Nicéphore
Niépce consigue una imagen mediante la utilización
de la cámara oscura y un procedimiento fotoquímico.
Niépce bautiza a su invento con el nombre de heliograbados,
pero no es hasta el año 1831 cuando el pintor francés
Louis
Jacques Mandé Daguerre realizó fotografías
en planchas recubiertas con una capa sensible a la luz de yoduro
de plata. Después de exponer la plancha durante varios minutos.
Daguerre empleó vapores de mercurio para revelar la imagen
fotográfica positiva. Estas fotos no eran permanentes porque
las planchas se ennegrecían gradualmente y la imagen acababa
desapareciendo. En las primeras fotografías permanentes conseguidas
por Daguerre, la plancha de revelado se recubría con una
disolución concentrada de sal común. Este proceso
de fijado, descubierto por el inventor británico William
Henry Fox Talbot, hacía que las partículas
no expuestas de yoduro de plata resultaran insensibles a la luz,
con lo que se evitaba el ennegrecimiento total de la plancha. Con
el método de Daguerre se obtenía una imagen única
en la plancha de plata por cada exposición.
Mientras Daguerre perfeccionaba
su sistema, Talbot desarrolló un procedimiento fotográfico
que consistía en utilizar un papel negativo a partir del
cual podía obtener un número ilimitado de copias.
Talbot descubrió que el papel recubierto con yoduro de plata
resultaba más sensible a la luz si antes de su exposición
se sumergía en una disolución de nitrato de plata
y ácido gálico, disolución que podía
ser utilizada también para el revelado de papel después
de la exposición. Una vez finalizado el revelado, la imagen
negativa se sumergía en tiosulfato sódico o hiposulfito
sódico para hacerla permanente. El método de Talbot,
llamado calotipo, requería exposiciones de unos 30 segundos
para conseguir una imagen adecuada en el negativo. Tanto Daguerre
como Talbot hicieron públicos sus métodos en 1839.
Ese mismo año John Eilliam Herschel da el nombre de "
fotografías " a las imágenes fijas.
En un plazo de tres
años el tiempo de exposición en ambos procedimientos
quedó reducido a pocos segundos.
Título: Punto de vista desde las ventanas del Gras

"Punto de vista",
así es como llama Niépce
a las imágenes
obtenidas del natural para distinguir las "heliografías".
Esta es la primera fotografía que se le conoce. Año
1826
En el procedimiento
del calotipo la estructura granular de los negativos aparecía
en la copia final. En 1847, el físico francés Claude
Félix Abel Niépce
de Saint-Victor concibió un método que utilizaba un
negativo de plancha o placa de cristal. Ésta, recubierta
con bromuro de potasio en suspensión de albúmina,
se sumergía en una solución de nitrato de plata antes
de su exposición. Los negativos de estas características
daban una excelente definición de imagen, aunque requerían
largas exposiciones.
En 1851 el escultor
y fotógrafo aficionado británico Frederick Scott Archer
introdujo planchas de cristal húmedas al utilizar colodión
en lugar de albúmina como material de recubrimiento para
aglutinar los compuestos sensibles a la luz. Como estos negativos
debían ser expuestos y revelados mientras estaban húmedos,
los fotógrafos necesitaban un cuarto oscuro cercano para
preparar las planchas antes de la exposición, y revelarlas
inmediatamente después de ella. Los fotógrafos que
trabajaban con el estadounidense Mathew
Brady realizaron miles de fotos de los campos de
batalla durante la guerra de la Independencia estadounidense y para
ello utilizaron negativos de colodión húmedos y carromatos
a modo de cámara oscura.
Puesto que el procedimiento
del colodión húmedo estaba casi limitado a la fotografía
profesional, varios investigadores trataron de perfeccionar un tipo
de negativo que pudiera exponerse seco y que no necesitara ser revelado
inmediatamente después de su exposición. El avance
se debió al químico británico Joseph Wilson
Swan, quien observó que el calor incrementaba la sensibilidad
de la emulsión de bromuro de plata. Este proceso, que fue
patentado en 1871, también secaba las planchas, lo que las
hacía más manejables. En 1878 el fotógrafo
británico Charles E. Bennett inventó una plancha seca
recubierta con una emulsión de gelatina y de bromuro de plata,
similar a las modernas. Al año siguiente, Swan patentó
el papel seco de bromuro.
Mientras estos experimentos
se iban sucediendo para aumentar la eficacia de la fotografía
en blanco y negro, se realizaron esfuerzos preliminares para conseguir
imágenes de objetos en color natural, para lo que se utilizaban
planchas recubiertas de emulsiones. En 1861, el físico británico
James Clerk Maxwell obtuvo con éxito la primera fotografía
en color mediante el procedimiento aditivo de color.
Alrededor de 1884 el
inventor estadounidense George
Eastman patentó una película que consistía
en una larga tira de papel recubierta con una emulsión sensible.
En 1889 realizó la primera película flexible y transparente
en forma de tiras de nitrato de celulosa. El invento de la película
en rollo marcó el final de la era fotográfica primitiva
y el principio de un periodo durante el cual miles de fotógrafos
aficionados se interesarían por el nuevo sistema.

En esta fotografía podemos
observar a George Eastman
( izq.),
junto con Thomas Edison ( der. ). Entre los dos a parte de tener
una gran amistad, consiguieron un gran desarrollo en el mundo del
cine,
gracias a los diferentes estudios que realizaron juntos.
Siglo XX
A comienzos de este
siglo la fotografía comercial creció con rapidez y
las mejoras del blanco y negro abrieron camino a todos aquellos
que carecían del tiempo y la habilidad para los tan complicados
procedimientos del siglo anterior. En 1907 se pusieron a disposición
del público en general los primeros materiales comerciales
de película en color, unas placas de cristal llamadas Autochromes
Lumière en honor a sus creadores, los franceses Auguste y
Louis Lumière. En esta época las fotografías
en color se tomaban con cámaras de tres exposiciones.
En la década
siguiente, el perfeccionamiento de los sistemas fotomecánicos
utilizados en la imprenta generó una gran demanda de fotógrafos
para ilustrar textos en periódicos y revistas. Esta demanda
creó un nuevo campo comercial para la fotografía,
el publicitario. Los avances tecnológicos, que simplificaban
materiales y aparatos fotográficos, contribuyeron a la proliferación
de la fotografía como un entretenimiento o dedicación
profesional para un gran número de personas.

Esta es la denominada cámara
Mamut,
la cámara fotográfica más grande del mundo.
Se construyo en los Estados Unidos en el año 1900,
y su peso era aproximadamente de unos 450 kilos.
El tamaño de las placas de cristal eran de 130 X 240 cm.
La cámara de
35 mm,
que requería película pequeña y que estaba,
en un principio, diseñada para el cine, se introdujo en Alemania
en 1925. Gracias a su pequeño tamaño y a su bajo coste
se hizo popular entre los fotógrafos profesionales y los
aficionados. Durante este periodo, los primeros utilizaban polvos
finos de magnesio como fuente de luz artificial. Pulverizados sobre
un soporte que se prendía con un detonador, producían
un destello de luz brillante y una nube de humo cáustico.
A partir de 1930, la lámpara de flash sustituyó al
polvo de magnesio como fuente de luz.

Con la aparición
de la película de color Kodachrome en 1935 y la de Agfacolor
en 1936, con las que se conseguían trasparencias o diapositivas
en color, se generalizó el uso de la película en color.
La película Kodacolor, introducida en 1941, contribuyó
a dar impulso a su popularización.
Muchas innovaciones
fotográficas, que aparecieron para su empleo en el campo
militar durante la II Guerra Mundial, fueron puestas a disposición
del público en general al final de la guerra. Entre éstas
figuran nuevos productos químicos para el revelado y fijado
de la película. El perfeccionamiento de los ordenadores facilitó,
en gran medida, la resolución de problemas matemáticos
en el diseño de las lentes. Aparecieron en el mercado muchas
nuevas lentes que incluían las de tipo intercambiable para
las cámaras de aquella época. En 1947, la cámara
Polaroid Land, basada en el sistema fotográfico descubierto
por el físico estadounidense Edwin Herbert Land, añadió
a la fotografía de aficionados el atractivo de conseguir
fotos totalmente reveladas pocos minutos después de haberlas
tomado.
En el decenio siguiente
los nuevos procedimientos industriales permitieron incrementar enormemente
la velocidad y la sensibilidad a la luz de las películas
en color y en blanco y negro. La velocidad de estas últimas
se elevó desde un máximo de 100 ISO hasta otro teórico
de 5.000 ISO, mientras que en las de color se multiplicó
por diez. Esta década quedó también marcada
por la introducción de dispositivos electrónicos,
llamados amplificadores de luz, que intensificaban la luz débil
y hacían posible registrar incluso la tenue luz procedente
de estrellas muy lejanas. Dichos avances en los dispositivos mecánicos
consiguieron elevar sistemáticamente el nivel técnico
de la fotografía para aficionados y profesionales.
En la década
de 1960 se introdujo la película Itek RS, que permitía
utilizar productos químicos más baratos, como el zinc,
el sulfuro de cadmio y el óxido de titanio, en lugar de los
caros compuestos de plata. La nueva técnica llamada fotopolimerización
hizo posible la producción de copias por contacto sobre papel
normal no sensibilizado.
Aplicaciones
de la fotografía
En la actualidad, la
fotografía se ha desarrollado principalmente en tres sectores,
al margen de otras consideraciones científicas o técnicas.
Por un lado se encuentran el campo del reportaje periodístico
gráfico, cuya finalidad es captar el mundo exterior tal y
como aparece ante nuestros ojos, y el de la publicidad. Por otro
tenemos la fotografía como manifestación artística,
con fines expresivos e interpretativos.
El reportaje comprende
la fotografía documental y la de prensa gráfica, y
por lo general no se suele manipular. Lo normal es que el reportero
gráfico emplee las técnicas y los procesos de revelado
necesarios para captar una imagen bajo las condiciones existentes.
Aunque este tipo de fotografía suele calificarse de objetiva,
siempre hay una persona detrás de la cámara, que inevitablemente
selecciona lo que va a captar. Respecto a la objetividad, hay que
tener en consideración también la finalidad y el uso
del reportaje fotográfico, las fotos más reales, y
quizás las más imparciales, pueden ser utilizadas
como propaganda o con propósitos publicitarios; decisiones
que, en la mayoría de los casos, no dependen del propio fotógrafo.
Por el contrario, la
fotografía artística es totalmente subjetiva, ya sea
manipulada o no. En el primer caso, la luz, el enfoque y el ángulo
de la cámara pueden manejarse para alterar la apariencia
de la imagen; los procesos de revelado y positivado se modifican
en ocasiones para lograr los resultados deseados; y la fotografía
es susceptible de combinarse con otros elementos para conseguir
una forma de composición artística, o para la experimentación
estética.
Reportaje
fotográfico
Toda la fotografía
es, en cierto sentido, un reportaje, puesto que capta la imagen
que perciben el objetivo de la cámara y el ojo humano. Los
primeros investigadores se limitaron a registrar lo que veían,
pero en la década de 1960 se dividieron entre aquellos fotógrafos
que seguían utilizando su cámara para captar imágenes
sin ninguna intención y los que decidieron que la fotografía
era una nueva forma de arte visual. La fotografía combina
el uso de la imagen como documento y como testimonio; subgénero
que se conoce con el nombre de fotografía social.

Estas fotografías fueron publicadas
por la revista Life,
en el año 1969 en la que podemos observar al
astronauta Amstrong pisando la luna, se utilizaron carretes
Kodak y una cámara Hasselblad.
Fotografía
documental
El fotógrafo
británico Roger Fenton consiguió algunas de las primeras
fotografías que mostraron con crudeza la guerra de Crimea
al público británico. Mathew
Brady, Alexander Gardner y Timothy O’Sullivan documentaron
la triste realidad de la guerra de Secesión. Después
de la contienda, Gardner y O’Sullivan fotografiaron el Oeste de
Estados Unidos junto con Carleton E. Watkins, Eadweard Muybridge,
William Henry Jackson y Edward Sheriff Curtis. Las claras y detalladas
fotos de estos artistas mostraron una imagen imborrable de la naturaleza
salvaje.
México se convirtió
en el punto de mira de fotógrafos franceses y estadounidenses,
debido a las relaciones políticas y de proximidad con sus
respectivos países, y al redescubrimiento de las civilizaciones
azteca y maya. El francés Désiré Charnay realizó
interesantes fotografías de las ruinas mayas en 1857, además
de dejar un detallado relato de sus descubrimientos arqueológicos
y experiencias.
El trabajo de los fotógrafos
británicos del siglo XIX encierra vistas de otros lugares
y de tierras exóticas. Cubrieron distancias increíbles
cargados con el pesado equipo del momento para captar escenas y
personas. En 1860, Francis Bedford fotografió el Oriente
Próximo. Su compatriota Samuel Bourne tomó unas 900
fotos del Himalaya en tres viajes realizados entre 1863 y 1866,
y en 1860 Francis Frith trabajó en Egipto. Las fotos de este
último sobre lugares y monumentos, muchos de los cuales están
hoy destruidos o dispersos, constituyen un testimonio útil
todavía para los arqueólogos.
Las fotos estereoscópicas
que obtuvieron estos fotógrafos viajeros, con cámaras
de doble objetivo, supusieron una forma popular de entretenimiento
casero en el siglo XIX, cuando colocadas sobre un soporte especial
podían verse en tres dimensiones.
Con la creación
de la plancha negativa seca por Charles Bennett en 1878, el trabajo
de los fotógrafos viajeros fue mucho menos arduo. En lugar
de tener que revelar la plancha en el momento, aún húmeda,
el fotógrafo podía guardarla y revelarla más
tarde en cualquier otro lugar.
En años recientes
se ha reanudado el interés por estas fotografías y
han sido el tema de varias exposiciones y libros.
Documentación
social
En lugar de captar
la vida en otras partes del mundo, algunos fotógrafos del
siglo XIX se limitaron a documentar las condiciones de su propio
entorno. De esta manera, el fotógrafo británico John
Thomson plasmó la vida cotidiana de la clase trabajadora
londinense alrededor de 1870 en un volumen de fotos titulado Vida
en las calles de Londres (1877). El reportero estadounidense
de origen danés Jacob August Riis realizó de 1887
a 1892 una serie de fotografías de los barrios bajos de Nueva
York recogidas en dos volúmenes fotográficos: Cómo
vive la otra mitad (1890) e Hijos de la pobreza (1892).
Entre 1905 y 1910 Lewis Wickes Hine, sociólogo estadounidense
responsable de las leyes laborales para niños, captó
también en sus fotos a los oprimidos de Estados Unidos: trabajadores
de las industrias siderometalúrgicas, mineros, inmigrantes
europeos y, en especial, trabajadores infantiles. En Brasil, Marc
Ferrez plasmó en sus fotografías la vida rural y las
pequeñas comunidades indias. En Perú, el fotógrafo
Martín Chambi recoge en su obra un retrato de la sociedad
de su país y en especial de los pueblos indígenas.
Las fotos del francés
Eugène Atget se sitúan a medio camino entre el documento
social y la fotografía artística, ya que su excelente
composición y expresión de la visión personal
van más allá del mero testimonio. Atget, quizás
uno de los más prolíficos documentalistas de esta
época, obtuvo entre 1898 y 1927 una enorme cantidad de escenas
poéticas de la vida cotidiana de su querido París
y sus alrededores. El cuidado y la publicación de su obra
se deben a los esfuerzos de otra hábil documentalista de
la vida urbana, Berenice Abbott.
Durante la Gran Depresión,
la Farm Security Administration contrató a un grupo de fotógrafos
para documentar aquellas zonas del país más duramente
castigadas por la catástrofe. Los fotógrafos Walker
Evans, Russell Lee, Dorothea Lange, Ben Shahn y Arthur Rothstein,
entre otros, proporcionaron testimonios gráficos sobre las
condiciones de las zonas rurales afectadas por la pobreza en Estados
Unidos. El resultado fue una serie de fotografías de trabajadores
emigrantes, aparceros, y de sus casas, colegios, iglesias y pertenencias.
Fue tan convincente como evidencia que como arte. La contribución
de Evans, junto con el texto del escritor James Agee, fueron publicados
separadamente bajo el título Elogiemos ahora a hombres
famosos (1941), considerado como un clásico en su campo.
Periodismo
gráfico
El periodismo gráfico
difiere de cualquier otra tarea fotográfica documental en
que su propósito es contar una historia concreta en términos
visuales. Los periodistas gráficos trabajan para periódicos,
revistas, agencias de noticias y otras publicaciones que cubren
sucesos en zonas que abarcan desde los deportes, las artes y la
política. Uno de los primeros fue el periodista o reportero
gráfico francés Henri
Cartier-Bresson, quien desde 1930 se dedicó a documentar
lo que él llamaba el "instante decisivo". Sostenía
que la dinámica de cualquier situación dada alcanza
en algún momento su punto álgido, instante que se
corresponde con la imagen más significativa. Cartier-Bresson,
maestro en esta técnica, poseía la sensibilidad para
apretar el disparador en el momento oportuno. Los avances tecnológicos
de la década de los treinta, en concreto las mejoras en las
cámaras pequeñas como la Leica, así como en
la sensibilidad de la película, facilitaron aquella técnica
instantánea. Muchas de las imágenes de Cartier-Bresson
tienen tanta fuerza en su concepción como en lo que transmiten
y son consideradas a la vez trabajo artístico, documental
y periodismo gráfico.
Brassaï, otro
periodista gráfico francés nacido en Hungría,
se dedicó con ahínco a captar los efímeros
momentos expresivos, que en su caso mostraban el lado más
provocativo de la noche parisina. Sus fotos se recopilaron y publicaron
en París de noche (1933).
El corresponsal de
guerra estadounidense Robert Capa
comenzó su carrera con fotografías de la Guerra Civil
española; al igual que Cartier-Bresson, plasmó tanto
escenas bélicas como la situación de la población
civil. Su fotografía de un miliciano herido dio la vuelta
al mundo como testimonio del horror de la guerra. Capa también
cubrió el desembarco de las tropas estadounidenses en Europa
el día D durante la II Guerra
Mundial y la guerra de Indochina, donde halló la muerte en
1954. Otra fotógrafa, la italiana Tina Modotti, también
estuvo en España durante la Guerra Civil como miembro del
Socorro Rojo. Asimismo, el español Agustín Centelles
realizó una importante labor documental durante la guerra,
tomando fotografías tanto del frente como de la retaguardia,
entre ellas las de los bombardeos de la población civil.
En México, Agustín Víctor Casasola recogió
en su obra conmovedoras imágenes de la Revolución
Mexicana y de Pancho Villa. Más recientemente, el fotógrafo
británico Donald Mc Cullin ha realizado unos trabajos en
los que recoge imágenes de los efectos devastadores de la
guerra, que se recopilaron en dos volúmenes bajo los títulos
La destrucción de los negocios (1971) y ¿Hay alguien
que se dé cuenta? (1973).

Esta es la fotografía más
famosa de Robert Capa,
en la cual podemos
observar como el soldado Federico Borrell es abatido el día
5 de septiembre de 1936 durante la guerra civil española,
esta foto rompio todos los esquemas en fotografía de guerra,
ya que nunca se había visto nada parecido.
Esta fotografia expresa la frontera entre la vida y la muerte.
A finales de la década
de 1930 aparecieron en Estados Unidos las revistas Life y
Look y en Gran Bretaña Picture Post. Estas
publicaciones contenían trabajos fotográficos y textos
relacionados con ellos. Este modo de presentación, sin duda
muy popular, se asoció sobre todo a los grandes fotógrafos
de Life Margaret Bourke-White y W. Eugene Smith. Estas revistas
continuaron proporcionando una gran cobertura gráfica de
la II Guerra
Mundial y de la de Corea con fotos tomadas por Bourke-White, Capa,
Smith, David Douglas Duncan y varios otros reporteros gráficos
estadounidenses. Más tarde se utilizó la fotografía
para reflejar cambios sociales. Smith documentó, como ya
lo había hecho Riis con anterioridad, los devastadores efectos
del envenenamiento por mercurio en Minamata, aldea pesquera japonesa
contaminada por una fuga de este mineral en una industria local.
También han realizado extraordinarios trabajos los fotógrafos
Ernest Cole, quien con Casa de esclavitud (1967) exploró
las miserias del sistema del apartheid de Suráfrica,
y el checo Josef Koudelka, conocido por sus espléndidas fotografías
narrativas sobre los gitanos del este de Europa.
Fotografía
comercial y publicitaria
La fotografía
se ha utilizado para inspirar e influir opiniones políticas
o sociales. Asimismo, desde la década de 1920 se ha hecho
uso de ella para impulsar y dirigir el consumismo, y como un componente
más de la publicidad. Los fotógrafos comerciales realizan
fotos que se utilizan en anuncios o como ilustraciones en libros,
revistas y otras publicaciones. Con el fin de que sus imágenes
resulten atractivas utilizan una amplia gama de sofisticadas técnicas.
El impacto de esta clase de imágenes ha producido una fuerte
influencia cultural. La fotografía comercial y publicitaria
ha representado también un gran impulso en la industria gráfica
junto con los avances en las técnicas de reproducción
fotográfica de gran calidad. Destacaron en este campo Irving
Penn y Cecil Beaton, fotógrafos de la alta sociedad; Richard
Avedon, que consiguió fama como fotógrafo de moda,
y Helmut Newton, controvertido fotógrafo de moda y retratista
cuyos trabajos poseen con frecuencia un gran contenido erótico.
Fotografía
artística
Los trabajos pioneros
de Daguerre y de Talbot
condujeron a dos tipos distintos de fotografía. El daguerrotipo
positivo, apreciado por su claridad y detalle, fue utilizado en
especial para retratos de familia como sustituto del mucho más
caro retrato pintado. Más tarde, el daguerrotipo fue suplantado
en popularidad por la carte de visite, que utilizaba placas
de cristal en lugar de láminas de hierro. Por otro lado,
el procedimiento del calotipo de Talbot era menos preciso en los
detalles, aunque tenía la ventaja de que producía
un negativo del que se podían obtener el número de
copias deseadas. A pesar de que el calotipo se asoció inicialmente
a la fotografía paisajista, desde 1843 hasta 1848 esta técnica
fue utilizada por el pintor escocés David Octavius Hill y
su colaborador fotográfico Robert Adamson para hacer retratos.
La fotografía
como forma de arte alternativa
Desde la década
de 1860 hasta la de 1890, la fotografía fue concebida como
una alternativa al dibujo y a la pintura. Las primeras normas de
crítica aplicadas a ella fueron, por tanto, aquellas que
se empleaban para juzgar el arte, y se aceptó la idea de
que la cámara podía ser utilizada por artistas, ya
que ésta podía captar los detalles con mayor rapidez
y fidelidad que el ojo y la mano. En otras palabras, la fotografía
se contempló como una ayuda para el arte, como lo hicieron
Hill y Adamson. De hecho, alrededor de 1870 se aceptó la
práctica de hacer posar a los sujetos en el estudio, para
después retocar y matizar las fotos con el fin de que pareciesen
pinturas.
Durante la segunda
mitad del siglo XIX el fotógrafo sueco Oscar Gustave Rejlander
y el británico Henry Peach Robinson descubrieron el método
de crear una copia a partir de varios negativos diferentes. Robinson,
que comenzó su carrera como artista, basó sus imágenes
descriptivas en apuntes iniciales a lápiz. Su influencia
como fotógrafo artístico fue muy grande. Por ejemplo,
algunos de los trabajos de su compatriota Julia Margaret Cameron
estaban compuestos y representaban escenas semejantes a obras pictóricas
de la época.
La fotografía
en sí misma
Los estudios retratistas
de Cameron plasmaban a sus amigos, miembros de los círculos
científicos y literarios británicos. Consistían
en primeros planos con iluminación intensa, para revelar
toda la fuerza del carácter de los personajes. Otro ejemplo
de ese tipo de fotografía es el trabajo del caricaturista
francés Gaspard Félix Tournachon, que se convirtió
en fotógrafo bajo el nombre profesional de Nadar. Sus cartes
de visite (fotos montadas del tamaño de tarjetas de visita)
son una serie de retratos simples y mordaces de la intelectualidad
parisina. Muestran el poder de observación de Nadar cuando
disparaba su cámara con luz difusa contra fondos lisos para
realzar los detalles.
El trabajo del fotógrafo
británico Eadweard Muybridge es un ejemplo de la influencia
del arte en la fotografía. Sus series de personas y animales
en movimiento revelaron a artistas y científicos detalles
fisiológicos jamás observados. El pintor estadounidense
Thomas Eakins también experimentó con este tipo de
fotografía, aunque la utilizó principalmente para
la pintura de figuras.
El fotógrafo
aficionado británico Peter Henry Emerson cuestionó
el uso de la fotografía como sustituto de las artes visuales,
incitando a otros colegas hacia la naturaleza como fuente de inspiración
y limitando las manipulaciones de los propios procesos fotográficos.
Su libro Fotografía naturalista para estudiantes de arte
(1899) se basaba en su creencia de que la fotografía es un
arte en sí mismo e independiente de la pintura. Modificó
después esta declaración y defendió que la
mera reproducción de la naturaleza no es un arte. Otros escritos
de Emerson, que diferenciaban la fotografía artística
de la que se hace sin propósitos estéticos, terminaron
de definir después el aspecto artístico de la fotografía.
Photo-Secession
Emerson, como jurado
de un concurso fotográfico para aficionados en 1887, concedió
un premio a Alfred Stieglitz, fotógrafo estadounidense que
estudiaba entonces en el extranjero y cuyo trabajo adoptaba los
puntos de vista de Emerson. En 1890, Stieglitz regresó a
Estados Unidos y realizó una serie de sencillas fotografías
sobre Nueva York en diferentes épocas del año y condiciones
atmosféricas. En 1902 fundó el movimiento Photo-Secession,
que adoptaría la fotografía como una forma de arte
independiente. Algunos de los miembros de este grupo fueron Gertrude
Käsebier, Edward Steichen y Clarence H. White, entre otros.
Camera Work fue la revista oficial del grupo. En sus últimos
números publicó algunos trabajos que representaban
la ruptura con los temas tradicionales y el reconocimiento del valor
estético de los objetos cotidianos. Después de que
los miembros se disgregaran, Stieglitz continuó apadrinando
nuevos talentos mediante exposiciones en la Galería 291 de
su propiedad, en el 291 de la Quinta Avenida de Nueva York. Entre
los fotógrafos estadounidenses que exhibieron sus trabajos
en ella se encuentran Paul Strand, Edward Weston, Ansel Easton Adams
e Imogen Cunningham.
Fotografía
manipulada
La fotografía,
no obstante, no se ha liberado por completo de la influencia de
la pintura. Durante los años veinte, en Europa, las ideas
inconformistas del movimiento Dadá encontraron su expresión
en las obras del húngaro László Moholy-Nagy
y del estadounidense Man Ray, que empleaban la técnica de
la manipulación. Para lograr sus fotogramas o rayografías,
trabajaban de forma totalmente espontánea, tomaban imágenes
abstractas disponiendo los objetos sobre superficies sensibles a
la luz. También experimentaron con fotografías solarizadas,
método que consiste en reexponer una foto a la luz durante
el proceso de revelado, que da como resultado un cambio total o
parcial de los tonos blancos y negros, exagera las siluetas o contornos.
En España destaca el ejemplo del vasco Nicolás de
Lekuona. En su obra se refleja la influencia de las vanguardias
artísticas del momento, a través de numerosos fotomontajes
y encuadres basculados o en picado. Así como la fotografía
había liberado a la pintura de su papel tradicional, los
nuevos principios adoptados de la pintura surrealista, el Dadá
y el collage permitieron a la fotografía artística
utilizar técnicas manipuladas.
Fotografía
directa
Al mismo tiempo, no
obstante, existía un grupo de fotógrafos estadounidenses
que, siguiendo las teorías de Stieglitz, continuaron con
la fotografía directa, es decir, no manipulada. En los años
treinta varios fotógrafos californianos crearon un grupo
informal al que llamaron f/64 (f/64 es la abertura del diafragma
que proporciona una gran profundidad de campo). Los miembros de
f/64, Weston, Adams y Cunningham, entre otros, compartían
la opinión de que los fotógrafos debían explotar
las propias e inherentes características de la cámara
para conseguir una imagen que captara los detalles lejanos con una
nitidez igual a la de los objetos cercanos. Estos artistas tomaron
imágenes directas de formas naturales, personas y paisajes.
Últimas
tendencias
Desde 1950, han ido
apareciendo diversas tendencias a medida que la distinción
entre la fotografía documental y la artística se hacía
menos clara. Algunos fotógrafos se inclinaron hacia la fotografía
introspectiva mientras que otros lo hicieron hacia el paisajismo
o el documento social.
Existe una tercera
tendencia, que se ha desarrollado a partir de los primeros años
de la década de 1960, hacia una fotografía manipulada
cada vez más impersonal y abstracta. Para ello se han resucitado
muchos de los sistemas de impresión empleados en los primeros
años de la fotografía. Por oposición, los pintores
neorrealistas han incluido fotos reales en muchos de sus cuadros.
El trabajo de los fotógrafos
en color está empezando a vencer los prejuicios críticos
anteriores contra el empleo del color en la fotografía artística.
Reconocimiento
de la fotografía como una forma del arte
En la actualidad, la
fotografía se ha afirmado como medio artístico. Se
venden fotografías originales a los coleccionistas a través
de galerías, y obras (así como elementos de equipos
fotográficos) de interés histórico aparecen
con regularidad en las subastas. Cada año se publica un gran
número de ensayos críticos de fotografía y
de historia de su evolución, así como obras que reproducen
los trabajos de los artistas más destacados. Revistas dedicadas
a esta manifestación artística (diferentes de las
que contienen instrucciones de manejo para profesionales y aficionados)
contienen estudios sobre la estética de la fotografía.
Los más importantes museos de todo el mundo poseen magníficas
colecciones fotográficas, aunque hay otros más especializados,
como el International Museum of Photography de Rochester (Nueva
York), el International Center of Photography de Nueva York, el
Museum of Photographic Arts de San Diego (California), el Centro
Pompidou de París, el Instituto Valenciano de Arte Moderno
(IVAM) y diversos museos de Suiza y Alemania.
| Bibliografía:
Enciclopedia Encarta 99. |
|
|